El Diario de un Plebeyo (Día 1)

Día séptimo del tercer mes del año bajo el reinado de Jonatán Alejandro V rey de Eraglanda.

El diario de un PLEBEYO.

No sé cómo comenzar, no soy muy bueno escribiendo, ni mucho menos hablando con los demás sobre mí, como hace mi hermana.
La veo en los jardines devorando los libros que padre trae de la capital, soñando y recitando los versos y poemas, no le es complicado comunicarse ni caerle en gracia a los demás. Desde que nació está destinada a desposar a un caballero de una casa de renombre, mis padres se encargaron de ello. Hicieron negocios tal cual se vende un caballo.
Según madre ella tendrá una buena vida e hijos afortunados con un futuro asegurado, pero aunque ella no lo diga, ni lo demuestre, ciento que al igual que yo, desea algo más.


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Me cuesta trabajo ordenar mis ideas, y comenzar con algo claro. Pero creo que me iré acostumbrando. Siempre padre me obligaba a leer libros en las tardes después que llegaba de sus oficios en el pueblo, pero lo hacía solo por hacerlo, debí prestar atención a los detalles, pero como siempre me he dicho, “No soy parte de esta familia”
Hoy me seguí sintiendo igual que ayer, con algunas diferencias, algunas más relevantes que otras, pero aquí estoy, en mi cuarto, sentado frente a la ventana con una vela a media luz, escribiendo e intentando desahogar, creo que necesito una orientación, debí ilustrarme primero.
No entiendo porque sigo insistiendo en acostumbrarme a esta vida, no encajo en nada, intento agradar a madre, haciendo todo lo que ella espera de mí, como entrar al ejército, tener una buena familia y sacar adelante los negocios de padre. Pero yo quiero más que solo una vida que se me fue planificada. Quiero conocer el mundo, salir de este pueblo, y conocer otros reinos más al sur, donde la vida es más placentera y no hay tantos prejuicios, aunque mis padres y los demás los cataloguen como monárquicos y liberales, yo creo que ellos han encontrado el significado de vivir.
Recuerdo aquella vez que unos sureños llegaron a la capital, los murmullos no paraban de correr, unos decían que eran indecentes, otros que solo eran pueblerinos muertos de hambre, pero para mi sorpresa, al verlos tan cerca, solo eran personas libres, coloridas y sus palabras llenas de sabiduría.


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¿Qué tanto miedo nos da el cambio?, no quiero vivir en la ignorancia, pero nada de eso puedo contarlo, nuestra religión, nuestras creencias, todo lo tiraría a la borda, sería blasfemas y traición. mi madre no soportaría tanto. Que lucha interna tengo.
Mañana debo ir con padre a la capital a buscar mercancías y visitar alguno de sus amigos, no quiero, pero debo hacerlo, un compromiso moral me obliga y también padre. Debo ser el hijo más desgraciado que un padre pueda tener, muchos no tienen los privilegios con los que yo nací, y aun sabiéndolo, aun estando claro que algún día será mi responsabilidad, no la quiero llevar en mis hombros.

Tengo tanto que escribir, tanto que dejar fluir, que siento que estas páginas no alcanzaran y las velas se apagan antes de que termine.

Mañana será otro día. Comenzaré a ordenar mis ideas. Creo que me he quitado un peso no muy grande, pero confortable. Solo espero encontrar lo que estoy buscando oh algo más de lo que se me está ofreciendo.


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Gracias Por leerme

@adamsmats

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