*Imagen creada en Canva
En mi post anterior les hablé sobre los diálogos internos, diferenciando los positivos de los negativos y destacando los efectos que produce en nuestro Ser estar apegados a estos últimos, si no tuviste oportunidad de leerlo, te comparto el enlace: @miriannalis/que-ves-en-esta-imagen
Luego de que somos conscientes que en nosotros surgen estos monólogos, el trabajo importante radica en activar nuestros sensores para detectar cuando estoy teniendo conversaciones conmigo de tipo negativo, porque son estas las que debemos erradicar de nuestros pensamientos, o al menos irle restando espacio para que sus efectos nocivos no nos perjudiquen en el libre y armonioso desenvolvimiento de nuestro Ser, en nuestras relaciones con los otros y el entorno, y principalmente en nuestra salud física, mental y emocional.
Fuente: Imagen de John Hain en Pixabay (https://pixabay.com/es/illustrations/pregunta-desconocido-olvidado-1301144/)
Para escribir este post se me ocurrió presentarte mi estrategia a través de un acrónimo, espero que luego pueda convertirse en un método fácil de recordar y que te sea de mucha utilidad para combatir esas conversaciones negativas:
*Imagen creada en Canva
Auto-Observación:
Este es el primer paso, y no es otra cosa que convertirnos en “policía de nuestros pensamientos”, tal vez esa función de policía nos suene un poco antipática, pero la idea es el llamado a la acción de ir haciendo conciencia respecto a las cosas que estoy pensando: ¿Qué pienso?, ¿Qué conversación estoy teniendo conmigo?, ¿Cuándo ocurre?, ¿De qué tipo es?, ¿Cómo me afecta?.
Esta labor de observación debe ir más allá de la simple “vista”, la idea es incluso observar cuáles son tus reacciones frente a esa conversación que está ocurriendo, ¿Qué notas?, ¿Tienes contraído algún músculo? ¿Tienes la mandíbula, los dientes o el cuello apretado?, ¿Qué ocurre después que terminas ese diálogo?
Define lo que experimentas
Cuando has hecho las primeras pesquisas sobre lo que está ocurriendo en tu diálogo interno, vas recabando información muy importante que te puede dar luces del por qué reaccionas de una determinada manera o experimentas las emociones que sientes frente a algo. Entonces, en este segundo paso la idea es “ponerle un nombre a lo que estás experimentando”.
Una vez que observas cuáles son los pensamientos que estás teniendo y las sensaciones que producen, debes identificar que emocionalidad te despierta, preguntándote: ¿Qué estoy sintiendo? ¿Con qué emoción me conecta este diálogo?, y de esta manera designar un nombre a eso que estás detectando: ira, rabia, estrés, angustia, ansiedad, miedo, frustración, entre otros.
Desenmascara tu diálogo interno:
Llegado a este punto ya te observaste, internalizaste lo que te ocurre e incluso tienes un panorama más claro (consciente) de los efectos que están ocurriendo en ti cuando tienes esos diálogos internos negativos. Ahora, viene un paso muy importante, y es poner en el tapete cuáles están siendo esos pensamientos, sin juzgarte ni darte latigazos por tener esos pensamientos, acepta que ellos están en tu cabeza y que mediante este proceso los vas a transformar.
Ejemplos de estos pensamientos pudieran ser: «no soy bueno», «no se me ocurren buenas ideas», «no valgo nada», «esto es muy injusto», «siempre me pasa igual», «todo me sale mal», «que mala suerte tengo», «tengo una vida de perros», «el dinero se me va en un abrir y cerrar de ojos», «etc.», alguna de estas te resulta familiar, ¿qué otra agregarías?
Incluso revisar las creencias, afirmaciones y refranes que utilices en tu lenguaje del día a día te pueden ayudar a ver cuáles son esas frases que pueden estar formando parte de tus diálogos internos negativos.
Cuando tengas en cuenta esta información haz un esfuerzo por hacer conciencia, si estás siendo realista y objetivo o más bien, entrando en el terreno de la distorsión y la subjetividad; por ejemplo, si dentro del diálogo interno encontraste una frase que dice “no sirvo para nada”, estarías ante una exageración (distorsión), puesto que aunque en ese momento no estés teniendo el éxito que deseas, o no te salga bien un tipo de actividad, > tienes algún talento para muchas otras cosas, que tal vez ni siquiera hayas descubierto, todos tenemos un don, una capacidad, un talento que regalarle al mundo y tú no eres la excepción.
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Entonces debes aprender a dejar de ser duro contigo mismo, a ser más compasivo y amoroso. También te puede ayudar buscar lo positivo en tus acciones y logros para que puedas ver las cosas con otra perspectiva y así cambiar el enfoque.
En este punto, a mí me ha servido mucho hacerme preguntas tratando de situarme en una posición de espectador, como el que ve los toros detrás de la barrera (sin involucrarse, sin juicios, ni críticas). Busco primero cuál podría ser el aprendizaje de esa situación que estoy viviendo, por qué está tocando a mi puerta, qué puedo aprender de eso, con qué herramientas cuento para hacer frente a esa situación, e incluso auto – aconsejarme, preguntándome que le diría a un ser querido si estuviera en mi lugar.
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Agudizar tu atención
Afinar nuestra habilidad de ser auto- observadores y practicar la atención vendría siendo el último paso para completar este proceso de detectar nuestros diálogos internos, para ello es vital mantenernos enfocados en el momento presente, muchas veces cuando estamos teniendo estas conversaciones negativas es cómo si tuviéramos un velo o una máscara que no nos permite ver lo que está ocurriendo con claridad, y he aquí el rol que juega tener esa agilidad de no dejarlos pasar, estar consciente de cuando se presentan y tomar acción para cambiar el curso de ese monólogo hacia una conversación más constructiva que te permita estar en armonía.
Cuando logras esto, lo ideal es ir reconociendo esas nuevas conversaciones y los estados emocionales que se presentan con ellas, apreciar los cambios que has dado con la transformación de tus diálogos negativos, tanto a nivel de las sensaciones físicas que habías detectado, como en las emociones y el estado de Bien-Estar en general.
En mi próximo post, voy a compartirte algunos tips relacionados a cómo transformar los diálogos internos negativos por unos positivos (constructivos), que te ayuden a crear realidades de Bien-Estar en tu vida.
Espero leerte en los comentarios, ¿Te ha sido de utilidad este post? ¿Tienes alguna otra estrategia que sirva para detectar esos diálogos internos que quieras compartir?
Muchas gracias por pasearte por este post y tu lectura,
MiriannaLis